Y aquí el fuego es legal. Las llamas en el cielo tal vez puedan prender los corazones fríos, carentes de sazón de alguna tímida expresión de amor. La noche es fría y todos toman para pasar el calor. Un lugar bizarro, mucho cerveza, trajes elegantes, alguno que otro tipo vintage. En un rincón yo, no sé como pude llegar ahí. Claro, después de unos snaps, mojitos y la cerveza. La suerte de ser latina, la no suerte de ser latinoamericana. La suerte de entender inglés, de estar tan borracha como para hablarlo súper bien. Un baño vomitado, un tipo que va al baño, un tipo que vuelve al rescate. Otro que se folla en una pieza desordenada seguramente a una tipa más desordenada que él, y que en su mente creerá ganar la guerra. Yo estoy perdida en la mía; mi cuerpo se divide, en mi mente vacía, mi nariz sintiendo el olor a pasta de diente que tiene el tipo que a ratos me habla al oído, mis ojos mirando la cerveza que toma de poquitos, la lleva a su boca que parece una ensalada, miro su cigarro que es mínimo, miro como se quema los dedos, miro como elegantemente lo apaga, mis manos que intentan entrar en calor, mis pies que apenas se sienten, mi cara que está roja de vergüenza y de la curadera que me mandé. Le pregunto si está borracho también, me contesta que no. Y por último mi oído se divide para escuchar como dice mi nombre con un acento extraño y con mala cara de inglés. Les doy la mano a una pila de idiotas para decir adiós, quizás nunca los vuelva a ver.
¿A ti? A ti te volví a ver...Anyways.
1 comment:
Creo que todos andan fructiferos intelectualmente, menos yo. Me siento mal.
Saludos sueca.
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