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Bienvenido a mi raciocin
io perdonen mi intromisión

La encantada

Bebió el agua envenenada. Apagó su sed. Luego devastó sus sueños. Le llevó hasta el precipicio. Le dejó al desnudo. Comió de sus labios, para morir luego, hambriento. Tomo de su mano, la rosa que luego, laceró su corazón, enfermo. Bebió del agua más exótica. En sus ojos un inexplorado brillo, lo arrastró. Se encontró a si mismo, deslucido junto a al estanque. El estanque divino que lo envenenó.

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