Recuerdo estar sentada a orillas de la cama, mirándolo, cuando de pronto tomo su chaqueta y dijo adiós, más bien recuerdo, con más claridad, el adiós, incluido su tono, su intención. Seguro tomo su chaqueta, seguro no traía chaqueta o incluyo llevaba un cigarrillo entre sus labios. Pero aun más recuerdo su olor. Es tal vez porque cuando dijo adiós lo deje de mirar. Cuando dijo Adiós los papeles de la pared se cayeron todos a mis pies, sus fotos se borraron en un santiamén, sus ojos se volvieron azul grisáceos, y la voz se paralizó. Así se fue, dejando resonar sus pies por la escalera, y luego golpear la puerta. Ahora se iba para nunca volver. Así se fue un día, un día saturado, un día que lo traicioné, un día que le mentí diciendo que no lo amaba.
Bueno, ahora él sabe, que fue una mala mentira.
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