...

Bienvenido a mi raciocin
io perdonen mi intromisión

46


Por las noches me descubría como una perra en celo.

Deseando un dueño, buscaba su carne, sus manos,

escudriñando para alimentarme y aunque quisiera,

no lo encontraba, no había de que alimentarse.

Comenzaba a sentir mis costillas y lo disfrutaba.

No quería ni cortejos, ni menos a las palabras.

Quería sentirlo dentro, muy dentro de mí,

sentir que ya no existía, sentirme apetecida

No me apetecía nada elegante.

No quería realmente sentir mi cuerpo.

Proyectaba ver mis huesos en el suelo.

Demandaba desaparecer en él,

volverme agua con el roce, tan liviana,

quería sólo sentir que me necesitaba,

como yo a él.

No comments: