
Mi cuerpo es mi infame enemigo, mis huesos se comenzaron ocultar tras un gigante que no soy yo, el cuerpo que desprecio. Quisiera vomitar todo hasta desvanecerse, inclusive a la masa. Quisiera vomitar todo lo que tragué, lo que incluso alcancé a digerir, todo para poder ver mis huesos de nuevo. A veces quisiera apagar la luz para siempre, para no despreciarme más. ¿Cuándo comenzaremos a ser amigos, mi estimado enemigo?
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