Eres una casualidad, siempre lo fuiste. Tus besos son como agua. Y ya quisieras que los míos se licuaran en los tuyos. Tu piel, la conocí en la oscuridad, los viernes y tus ojos pardos, y tu cuerpo que se sabe tan bien al sonido de la música. No hay nada muy romántico acerca de ti, no sabría cómo explicar que es, que fue, que eres para mí. Pero nuestros cuerpos húmedos se estremecen tan bien al compás de la armonía bajo las luces de colores. No sé qué es lo que buscas, no sé si lo encuentras en mí. Saben a sal, saben a frambuesa, tus besos acuáticos, tus besos saben a nada, saben algo, no saben, saben tan bien cuando en mi mente no hay nadie que no sea la noche, que no sea el sabor dulce que dejo el jugo en tus labios. Saben tan bien tus manos atadas a mi espalda y tus poemas entre mis manos. Tus, me gustas, entre líneas y tus no me importa, de delantera. Y no sé qué es lo que quieres ni lo que buscas, pero yo estoy en las mismas. Extráñame entonces cuando cada viernes no este, cuando busques una sonrisa diferente, búscame en tus sueños, yo abriré mis manos para recoger tu palabras, para entre líneas conmemorarte.
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Bienvenido a mi raciocinio perdonen mi intromisión
Casual
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