Tan terca y
tonta como siempre,
soñé con un
hombre que me hiciera temblar.
Creí en el
amor y me asfixie en un contrato ilógico.
Corte mi
pelo y comprobé que el deseo era visual.
Que mi
belleza se iba con mi peso.
Que la
tristeza se convertía en mi amante.
Y Que era
lo único que me resultaba al final.
Soñé con un
hombre diferente,
un hombre
que me hiciera suspirar
Entonces ya
era muy tarde para retroceder.
Y por las
noches sólo me quedaba soñar,
con un
hombre que me amara y me desarropara,
Para conocer
mis tristezas y mis alegrías.
Entonces ya
era muy tarde para volver atrás.
Y soné, soné
con hombre. Pero era muy tarde para los sueños de amar.
No comments:
Post a Comment